lunes, 7 de marzo de 2011

Porque ni mil botellas al sol brillan tanto como tus ojos al hacerlo ..

Le gustaba su boca, esos labios, tenía unos labios... diferentes, eran jugosos, pero no perdían la fuerza de unos labios, ni la dulzura en un beso, tenían lo que tenían que tener. Y después tenía ese arma, su arma más peligrosa. El arma que más miedo le daba a ella, con el que temía enfrentarse.... tenía una sonrisa preciosa. Él lo negaba, pero ella no podía evitar perderse, en un simple gesto, uno que significa demasiadas cosas, y más para ella.
Una sonrisa, mil cosas, un signo, felicidad.

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